El 2025 ha
sido un año de cambio profundo. No solo por el paso del tiempo, sino porque hay
movimientos que reordenan la vida desde dentro. Uno de estos ha estado yendo a
vivir en Vilanova i la Geltrú. Cambiar de lugar es, a menudo, mucho más que
cambiar de dirección: es cambiar de ritmo, de mirada, de raíces cotidianas.
Vilanova me ha recibido con el mar como horizonte y con una calma diferente,
más abierta, más respirable. Aquí los días parecen invitar a andar sin prisa, a
escuchar lo que pasa dentro mientras la vida continúa fuera. Este nuevo espacio
también ha abierto un nuevo tiempo interior, y esto, inevitablemente, ha tenido
un impacto en mi manera de escribir.
Como escritora, siento que empieza una nueva etapa. No es una rotura con el
cual he estado, sino una continuidad más consciente, más madura. Escribo desde
otro lugar, literal y simbólico. Las palabras nacen con otra luz, quizás más
serena, pero igualmente intensa. Hay memoria, hay camino recorrido, pero
también hay futuro, preguntas y ganas de explorar nuevos registros.
Este bloque, quieren ser, a partir de ahora, un espacio donde compartir este
momento vital y creativo. Un lugar donde la literatura dialogue con el día a
día, con el silencio, con el paisaje y con todo aquello que transforma.
Escribir continúa siendo una necesidad, pero también un acto de escucha y de
verdad.
El 2025 no ha estado solo un año de cambios; ha sido un año de posicionamiento.
De pararse, mirar y decidir desde donde quiero continuar escribiendo. Y este
“desde donde” tiene ahora nombre, mar y una nueva manera de habitar el tiempo.

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