Pertenezco al club de lectura de una de las bibliotecas de Vilanova y la
Geltrú. Empecé a leer este libro, sabiendo que era duro, porque la moderadora
ya nos lo había advertido. Ha sido peor, no pasé del segundo capítulo, diría
que raya la crueldad; quizás es por mi estado de ánimo, quizás por el momento
de mi vida, no lo sé, pero no pude continuar. Me afectó tanto, que estuve tres
días sin dormir; las imágenes que mi cerebro construyó, las veía una y otra
vez. Era continuar el libro, con el precio de perder la salud por carencia de descanso,
o dejarlo correr.
La crudeza en la escritura no es intrínsecamente necesaria al escribir; quizás
es una herramienta para explicar el dolor, con el que quiere impactar de una
manera más realista. Ahora bien, yo me pregunto: ¿es necesario? Se puede hacer
un impacto emocional igualmente, porque todo el mundo tiene imaginación; no creo
que sea necesario ser tan detallista con la crueldad, con la intensidad.
No sé cómo continúa el libro porque no he podido pasar del segundo capítulo,
pero me pregunto si es necesario ser tan descriptivo en el dolor y la miseria
humana.

No hay comentarios:
Publicar un comentario